Amanece al mundo Emunah

Blog de psicóloga Tania Evans

¬°Bienvenidos! Amanece al mundo EMUNAH

Cuando somos peque√Īos nos preguntan con frecuencia, ¬Ņqu√© quieres ser de mayor? Me contin√ļa fascinando la contestaci√≥n que, con cara de verdadero susto, da Forrest Gump ¬Ņes que no voy a ser yo? Desde que amanecemos al mundo, en la sociedad que hemos creado, crecemos cargando con el peso de las expectativas de nuestros mayores; de sus preguntas sin respuestas. Muchas veces, somos diana donde impactan los sue√Īos no cumplidos de quienes nos aman. Tambi√©n sus frustraciones y su dolor.¬† No se amaron lo suficiente a s√≠ mismos, no supieron reconocerse. No fue su ‚Äúculpa‚ÄĚ. No les ense√Īaron c√≥mo. Es una espiral ruidosa que ‚Äúpareciera‚ÄĚ infinita. Y es, en ese ruido, donde perdemos la capacidad de escucharnos y escuchar a los que vengan despu√©s.¬†¬† No es una errata.¬† Conjugo bien.¬† ‚ÄúPareciera‚ÄĚ, porque no es infinita. En nuestra mano est√°, dar los pasos necesarios para no repetir los errores del pasado. Para reconectar con la esencia de la vida que, como humanos, no se limita a la mera supervivencia.¬†
La sanaci√≥n de las personas pasa por la ‚Äúpausa‚ÄĚ y el acto de ‚Äúcontemplaci√≥n‚ÄĚ. En ese estado no se toca, no se pregunta, no se cambia nada. Solo se est√° abierto a lo que acontezca desde el asombro genuino, desde la plenitud del momento que se este viviendo, desde la observaci√≥n limpia y amorosa de nuestra experiencia, de nuestra existencia.
Somos extremadamente vulnerables. Somos conocedores de nuestro final casi antes de comenzar a respirar. Pero a su vez, somos privilegiados porque tenemos la capacidad de conocer y valorar qu√© hacemos aqu√≠; de aportar de manera consciente, de crear, construir, limpiar la ‚Äútierra‚ÄĚ y elevar el esp√≠ritu. Invertir lo m√°s valioso que tenemos, el tiempo, en aquello que consiga que nuestra ontogenia contribuya a mejorar la filog√©nesis de nuestra especie. Que, en lugar de creernos dioses, lo seamos de verdad.¬† Hace mucho tiempo escrib√≠: ‚ÄúCuantas menos preguntas me hago, m√°s respuestas obtengo‚ÄĚ. Y no transcurre un solo d√≠a sin reafirmarme en ello.¬† La sanaci√≥n de las personas pasa por la ‚Äúpausa‚ÄĚ y el acto de ‚Äúcontemplaci√≥n‚ÄĚ. En ese estado no se toca, no se pregunta, no se cambia nada. Solo se est√° abierto a lo que acontezca desde el asombro genuino, desde la plenitud del momento que se este viviendo, desde la observaci√≥n limpia y amorosa de nuestra experiencia, de nuestra existencia.¬† Vanesa Martin dice en una de sus canciones “No juegues si es que no vas a quemarte” lo que viene a ser: entr√©gate a la vida y ama libre, sin paraca√≠das. En mi caso y pese a las heridas, o quiz√° por ellas, no conozco otra forma de amar. Y seguramente, en ese mismo gesto, comience el acto de sanaci√≥n m√°s importante. Liberar lastre, volar sin miedo. Y en ese vuelo, propio a cada uno, la vida te bendice con seres extraordinarios que, sin preguntar y sin condiciones, se entregan.¬† Esa es mi gran suerte. Estar rodeada de personas extraordinarias. Nuestra meta es, sin tener todas las respuestas, que el d√≠a a d√≠a, sea un regalo que nos brinde la vida para poner nuestro granito de arena.¬† Vivimos para amar, disfrutar y dejar huella.¬† Aqu√≠ no hay met√°foras.¬† La vida duele.¬† El amor duele.¬† Porque somos mam√≠feros y, adem√°s, humanos.¬† Todos venimos al mundo en medio de un gran dolor.¬† Y en estos d√≠as la tierra llora las p√©rdidas y aplaude la grandeza de ser humanos.¬† Vamos a por ello.¬† Amanece al mundo EMUNAH.
© Tania Evans

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